Ñandubay

enero 1, 2001

Orden: Fabales
Familia: Fabaceae
Subfamilia: Mimosoideae
Nombre científico: Prosopis affinis Spreng., 1825

Descripción.
Árbol de 3-13 m de altura, de fuste corto y copa aparasolada, achatada, irregular. Ramifica en ramitas zigzaguedas, con espinas cónicas y cortas, de a pares en los nudos, de aproximadamente 2 cm de longitud. La corteza es color castaño oscuro, gruesa, rugosa, con fisuras longitudinales y transversales formando placas irregulares, parecidas a las del quebracho blanco.

Hojas.
Hojas pequeñas bipinnadas, caducas, alternas o fasciculadas; 1-3 pares de ejes secundarios de 1-4 cm de largo, con 12-24 pares de foliolulos de 2-7 mm de largo, juntos entre sí.

Flores.
Racimos espiciformes largos, que superan a las hojas, de hasta 12 cm, de longitud de color amarillo, con numerosas flores pequeñas, melíferas, hermafroditas, pentámeras, con cáliz campanulado, penta-dentado y corola de pétalos libres; estambres libres; ovario multiovulado, de estilo filiforme que remata en un pequeño estigma. La floración es de setiembre a noviembre.

Frutos.
Vainas indehiscentes, de forma espiralada, arqueada, en hoz o anular, de 10 a 15 cm de largo y 2 de ancho, de color amarillento con manchas rojizas y semillas en número de 10 y a 15, oscuras, de caras ovales, comprimidas, de 1 a 1,5 cm de largo.

Hábitat.
Está amenazada por pérdida de hábitat. Es heliófila y colonizadora agresiva Generalmente crece en lugares elevados, dentro de las llanuras; también sobrevive a sitios de inundaciones periódicas.

Distribución.
Se la halla en Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay.

Usos.
Madera muy noble resistente a la intemperie, color castaño rosado. Su peso específico en g/cm³ es de 1,065; se utiliza para postes. Es una planta melífera; y las vainas tienen valor nutritivo y forrajero.