Tras las huellas de Belgrano

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Seguimos recordando junto al Área de Turismo y Cultura Municipal, a la figura del General Manuel Belgrano, en conmemoración del Año Belgraniano, dispuesto por Decreto Nacional y el Día de la Bandera.
En esta oportunidad vamos a conocer la actividad que Belgrano desarrolló como Vocal de la Primera Junta.
El General no era un hombre de gobierno para épocas revolucionarias, no tenía ambiciones personales y era de naturaleza tranquila. Hombre de abnegación más que hombre de Estado, tenía la fortaleza pasiva del sacrificio.
Moreno nombrado Secretario de la Primera Junta y Belgrano Vocal trabajaron incansablemente juntos, Moreno era el hombre de las grandes visiones políticas, de las reformas atrevidas, de la iniciativa y de la propaganda revolucionaria en todo sentido: Belgrano era el hombre de los detalles administrativos, de la labor paciente, dispuesto igualmente a ser el héroe o el mártir de la revolución, según se lo ordenase la ley inflexible del deber. Un vínculo común unía a estas dos naturalezas opuestas: el interés por la instrucción pública. Mientras Moreno fundaba la Biblioteca Pública y trazaba a grandes rasgos un programa de educación popular; Belgrano, reanudando sus antiguas tareas, promovía en el gobierno la creación de una “Academia de Matemáticas” para ilustrar a los militares, la que se estableció en el mismo salón del consulado, donde antiguamente había organizado su “Escuela de Náutica” y su “Academia de Dibujo”.
Belgrano y Moreno eran la más alta expresión de los elementos del nuevo gobierno, armonizados por el interés común.
Se dedicó al mejor desempeño de sus funciones: “Todas mis ideas cambiaron -nos dice el mismo Belgrano-, y ni una sola concedía a un objeto particular, por más que me interesase; el bien público estaba a todos instantes a mi vista… Seguía, pues, en la Junta Provisoria y lleno de complacencia al ver y observar la unión que había entre todos los que la componíamos, la constancia en el desempeño de nuestras obligaciones, y el respeto y consideración que se merecía del pueblo de Buenos Aires y de los extranjeros residentes allí: todas las diferencias de opiniones se concluían amistosamente y quedaba sepultada cualquier discordia entre todos”.
Cuando, comprendiendo que el progreso y la estabilidad de las instituciones estaban en relación con el mayor grado de instrucción, Moreno fundó la Biblioteca Pública, Belgrano adhirió al pensamiento de su ilustre amigo y ofreció, como lo registrara un tiempo más tarde la Gazeta, “toda su librería para que se extrajeran todos los libros que se considerasen útiles y se sacó de ellos una porción considerable”.
Para solventar los gastos de la expedición a Córdoba se organizó una contribución patriótica; entonces Belgrano renunció a su favor su sueldo de vocal, 3000 pesos anuales.

junio 19, 2020

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