Tras las huellas de Belgrano

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El Área Turismo y Cultura de la Municipalidad de Cerrito, continúa compartiendo parte de la historia, vida y obra del General Manuel Belgrano, con el objetivo de recordar su figura y rendirle homenaje de manera virtual, hasta el 20 de junio.
En esta oportunidad proponemos hablar de su actuación durante la semana de mayo.
Desde el 18 al 25 de mayo de 1810- sucesión de días nerviosos y febriles que culminan en el general regocijo del 25 por la noche – Belgrano participa en todas las gestiones que se realizan para forzar la decisión anhelada por los patriotas.
La primera noticia concreta de lo que ocurría en España la tuvieron Belgrano, Saavedra y Castelli por una gaceta escapada a la censura del Virrey y que, traída en una fragata inglesa; fue apresuradamente traducida por Agustín Donado. La Junta Central de Sevilla se había disuelto; para los criollos las colonias quedaban ahora desligadas políticamente de la Península.
El día 18 el virrey Cisneros dio su proclama. Admitía la gravedad de la situación y pedía serenidad al pueblo. El inoportuno comunicado decidió a los tímidos. Al día siguiente, contándose ya con la necesaria participación de Saavedra, se resolvió actuar. La inquietud había llegado al pueblo. El domingo ocurrieron incidentes y tumultos en pulperías y plazas; grupos nerviosos tomaban partido. Saavedra y Belgrano, por encargo de sus amigos, entrevistaron al alcalde de primer voto, Juan José Lezica, y solicitaron la reunión de un Cabildo Abierto.
El 21, es el pueblo acaudillado por Belgrano, French, Beruti. Rodríguez Peña el que llega en busca de noticias hasta las puertas del Cabildo, que está deliberando. Una vez más, Belgrano habla en representación de todos. Resueltas las dificultades artificialmente creadas por los españoles, se realiza el 22 de mayo el Cabildo Abierto. El largo debate y la no menos larga votación ocuparon todo el día y parte de la noche, Ia sesión debió suspenderse, pero a su término ya estaba decidido, por la mayoría, la deposición del virrey y la entrega del gobierno al Cabildo, mientras se procedía a la instalación de una junta. El 23 se asiste a la postrera tentativa de los españoles para detener el movimiento revolucionario.
Al día siguiente se reúnen una vez más los criollos en la casa de Rodríguez Peña Belgrano, que observa la vacilación de algunos y la fatiga de todos, les advierte su inquebrantable propósito de imponerse, aunque tenga que recurrir a la violencia de las armas. Esta decisión los enardece. Nada hará vacilar en adelante a los jóvenes revolucionarios.
El viernes 25 de mayo, desde temprano, los grupos populares ocupan la galería de acceso al Cabildo, resguardándose de la lluvia pertinaz y fría.
La gente aumenta. Muchos están en los cuarteles donde los soldados permanecen apercibidos. Belgrano. Azcuénaga, Rodríguez Peña, French, Beruti, llegan a la Plaza Mayor. Se delibera con los cabildantes peninsulares; las conversaciones se hacen largas y fastidiosas: el propósito dilatorio de las mismas es evidente. El pueblo se impacienta. El clima se torna amenazador y la resistencia cede.
Una nueva era se inicia esa mañana para los pueblos del Plata. Se proclaman los nombres de los componentes de la Junta Provisional.
Belgrano es designado vocal. Y quien tanto había hecho por precipitar el estallido, es el más sorprendido por tan honrosa elección: “Apareció una Junta de la que yo era vocal, sin saber dónde ni por dónde…”

junio 18, 2020

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